Todos tenemos un cajón. Dentro hay una taza, un pañuelo, un marco de fotos y algo con forma de vela. Ninguno de esos objetos se eligió mal: simplemente se eligió deprisa.
Regalar una experiencia es la alternativa obvia, pero también es fácil hacerlo mal. Esto va de cómo acertar.
Por qué una experiencia envejece mejor que un objeto
No es una intuición de folleto. Es de las pocas cosas que la psicología del consumo tiene bastante bien medidas.
El trabajo de referencia es el de Van Boven y Gilovich, publicado en el Journal of Personality and Social Psychology en 2003 bajo el título «To do or to have? That is the question». Su conclusión, repetida después en otros estudios, es que las compras experienciales producen mayor satisfacción duradera que las materiales.
Las razones que apuntan son tres. La experiencia se reinterpreta con el tiempo y tiende a mejorar en el recuerdo, mientras que el objeto solo se deteriora. La experiencia se integra en la identidad de quien la vive —pasa a formar parte de lo que esa persona es— y el objeto se queda fuera. Y la experiencia se comparte y se cuenta, cosa que un jersey no hace.
Hay un matiz importante y honesto: el efecto es más claro cuando la experiencia se vive acompañado. Un regalo experiencial para una sola persona funciona; para dos, funciona bastante mejor.
Las tres condiciones de una experiencia que se usa
La mayoría de los regalos de experiencia mueren sin canjearse. Casi siempre por los mismos tres motivos, y todos se pueden evitar antes de comprar.
Que no exija preparación previa. Si para disfrutarlo hay que comprar equipamiento, aprender algo antes o coger el coche una hora, la probabilidad de que se canjee se desploma. Lo que se hace es lo que está a mano.
Que no tenga una fecha impuesta. Regalar «el sábado 12 a las 20:00» es regalarle a alguien una obligación en la agenda. Regalar un saldo o un vale que la persona canjea cuando le viene bien es regalarle margen.
Que la persona pueda decir que no a la mitad. Suena raro, pero es la clave. Un regalo bueno se puede abandonar a media tarde sin que nadie se ofenda. Uno que obliga a aguantar hasta el final se recuerda como un compromiso, no como un regalo.
Qué se puede regalar en Bilbao
La ciudad da para mucho más de lo que aparece en las webs de cajas regalo, que suelen ofrecer siempre lo mismo: balneario, cena o puenting.
Funcionan bien las entradas al Teatro Arriaga para una obra concreta, un concierto en una sala pequeña, una visita al Guggenheim sin prisa entre semana, un paseo en barco por la ría o una comida en un sitio que la persona no elegiría sola. Todo eso está a menos de veinte minutos andando del centro.
Y luego está la categoría rara: la experiencia que, además de vivirse, sirve para algo.
Un rato con gatos rescatados, que además los mantiene
El Salón de mi Casa es el primer cat café de Bilbao, con varias experiencias reservables. Está en Kristo Kalea 5, junto al Ayuntamiento. Es una cafetería normal en todo salvo en un detalle: los gatos que viven aquí son gatos rescatados que están de paso, esperando familia. Si el regalo acaba en algo más serio, la guía completa está aquí.
Eso convierte una visita en un regalo con dos capas. La persona pasa un rato que no se parece a nada de lo que suele hacer, y con lo que paga se cubre la comida, el veterinario y la esterilización de esos gatos hasta que alguien se los lleva a casa. No es una donación disfrazada de plan: es un plan que sostiene el proyecto.
Se puede regalar de dos formas. Con una tarjeta regalo de importe libre, que llega al destinatario y se canjea cuando quiera; o con una tarjeta regalo grupal, que permite que varias personas pongan dinero para un mismo regalo. Esa segunda opción resuelve el clásico bote de cumpleaños de oficina sin que nadie tenga que ir recogiendo billetes.
Cómo acertar con el importe
| Si quieres regalar… | Experiencia | Importe |
|---|---|---|
| Un respiro corto, sin comida | RELAX · bajar el volumen del mundo | 8 € |
| Un plan con comida de por medio | GASTRO | 16 € · 19 € findes, vísperas y festivos |
| Un plan con un peque de 6 a 10 años | KITTEN · 60 min, consumición incluida | 10 € por niño |
| Lo mismo, con menú infantil completo | GASTRO KITTEN | 14 € |
| Una visita en versión grande | PASS VIC · 2 h, incluye 12 € de saldo en carta | 32 € |
| El regalo gordo, con todo incluido | PASS VIC GOLD · 2 h con todos los extras | 65 € |
Si dudas, regala saldo antes que una experiencia concreta: quien lo recibe elige, y eso elimina de golpe el problema de la fecha impuesta.
Para quién no es este regalo
Conviene decirlo, porque nadie lo dice y es la diferencia entre acertar y quedar mal.
No es un regalo para alguien con alergia al gato, aunque diga que la lleva bien. No lo es para quien tiene miedo o reparo a los animales, por mucho que le parezca «una tontería». Y no lo es para quien busca una comida tranquila de dos horas y media hablando de trabajo: aquí hay gatos, y los gatos se suben.
Para el resto —y muy especialmente para esa persona que ya lo tiene todo y a la que llevas cinco años regalando lo mismo— es probablemente el mejor plan que puedes ponerle en las manos por menos de veinte euros.
El Salón de mi Casa · Kristo Kalea 5, 48007 Bilbao · junto al Ayuntamiento, a cinco minutos del metro de Casco Viejo · 944 08 02 12
